*—Ezra:
Dante siguió acariciando su mano, dándole un momento para asimilar.
—También hay algo que debes saber —agregó Dante y Ezra asintió, pero apenas escuchó el siguiente nombre, algo dentro de él se tensó—. Ethan…
El mundo pareció detenerse y Ezra se alteró de inmediato.
—¡¿Qué le pasó a Ethan?! —jadeó sintiendo el corazón golpearle el pecho mientras las lágrimas regresaban con violencia.
Dante reaccionó al instante y apretó su mano.
—No te alteres —dijo rápidamente—. Ethan está bien. Cuando