*—Dante:
Y como si lo hubiera llamado con la mente, la puerta de la terraza se abrió lentamente y Uriel apareció en el umbral con una pequeña sonrisa cansada en los labios.
Dante le devolvió el gesto de inmediato, aunque apenas tenía fuerzas para hacerlo, y observó cómo Engel caminaba hacia él para sentarse en uno de los muebles de exterior frente suyo. Se veía feliz, y, por un instante, Dante volvió a notar lo frágil que se veía algunas veces, como si el dolor lo hubiera desgastado lentamente