Una sensación extraña apretó el corazón de Luana enquanto observaba la habitación, pero la reprimió con una frialdad quirúrgica. «¡Imposible, absolutamente imposible!», murmuró para sí misma, intentando convencer a sus propios sentidos de que aquel escenario no era un mensaje oculto de él.
Caminó hasta el guardarropa y lo abrió con una expectativa involuntaria. Al ver que solo había algunas piezas masculinas, de corte impecable y tonos sobrios, el brillo en sus ojos disminuyó. Un destello de dec