Alessandro estaba furioso; nunca se había encontrado con nada parecido. ¿Era la primera vez? Siempre había pensado que alguien que se atreviera a tratarlo de esa manera o aún no había nacido o ya estaba muerto. Inesperadamente, esa mujer tenía la audacia de poner a prueba su paciencia repetidamente.
Al escuchar los gritos afuera, Luana sintió unas enormes ganas de llamar a la policía. ¡Qué sinvergüenza...! Y lo más importante: ¿cómo lo sabía? ¿Habrá sido Marcelo quien se lo contó? ¡El lazo entr