Nora buscó a la administradora del club de fans con el corazón apesadumbrado. Le pidió disculpas sinceras, explicándole que jamás quiso engañarla y que esperaba, desde el fondo de su corazón, su perdón. Para su sorpresa, la respuesta de la joven fue serena:
—Ya lo sabía —confesó la administradora—. Y me di cuenta de cuánto te ama Carlo.
Aquellas fueron sus últimas palabras. La joven anunció que dejaría de ser fan; el encanto por Carlo se había roto. Al final, si no hay esperanza de reciprocidad