La atención de Maisa estaba totalmente volcada hacia lo que ella creía tener delante, dejando su espalda vulnerable. Cuando percibió su error, el extraño ya la había inmovilizado, apretando su cuello con una fuerza brutal. El aire se esfumó de sus pulmones y el bastón de madera que sostenía cayó, resonando en el silencio del callejón.
Fue entonces cuando pasos apresurados cortaron el aire, acompañados por una voz profunda y magnética:
—¿Qué estás haciendo? ¡Suéltala ahora!
*¿Es él?*
Aunque Mais