JADE AL-QALA
Aparté mis manos de las suyas con delicadeza, mis ojos fijos en los suyos, intentando transmitir la pena de mi rechazo sin herir más su corazón.
— Doctor Said no sé qué decir —respondí, mi voz apenas un susurro cargado de tristeza—. Aprecio su honestidad, y su amistad significa mucho para mí. Eres un hombre bueno, íntegro, y valoro todo lo que has hecho por la casa hogar y por el pueblo. Pero...
— No me amas —respondió con una tristeza que me oprimió el pecho.
— Lo siento, doctor S