JADE AL-QALA
— Lo que sucedió en la casa hogar, no quiero que nadie lo sepa y mucho menos mi esposo —hablé con autoridad, mi voz baja pero firme. Amina y Ethan se observaron entre sí, luego me miraron.
— Majestad, esto lo debe saber el rey —comentó Ethan, su tono respetuoso pero insistente.
— Es una orden —respondí, sin dejar lugar a réplica. Sin esperar respuesta, seguí mi camino y me adentré al negocio de Malak, quien ya me esperaba junto a mi cuñada y a mi hermana. Al verme, sonrieron grande