HASSAN AL-ÁSAD
Caminaba como león enjaulado en mi oficina desde que mi chiquilla había salido por esta puerta.
Sabía que lo que se venía me traería problemas, y más al recibir un mensaje de Jamil informándome que mi mujer había salido llorando de la casa de sus padres, pero eso no era lo que me tenía tan molesto; lo que me tenía así era la visita… De esa maldita mujer.
Raissa había tenido el maldito cinismo de haber venido a mi casa, a la casa de mi chiquilla.
Sentí tanta rabia de solo verla;