HASSAN AL-ÁSAD
El camino hasta la habitación nunca me había parecido tan largo. Llego a mi habitación y la abro, observo que ya todo está perfectamente ordenado y en su lugar, pero hay algo que falta aquí, o mejor dicho, alguien, así que ¿dónde diablos está mi mujer?
Me doy la vuelta para ver a Jamil, quien ya se encuentra atrás de mí.
—¿Dónde está mi mujer? —preguntó sintiendo cómo se me dificulta respirar.
–Aún se encuentra en la otra habitación, majestad – responde
—¿Qué, no te di una maldi