HASSAN AL-ÁSAD
Un golpe en la puerta me saca de mis pensamientos.
—Adelante —respondo y la puerta se abre y por esta entra Amina con una bandeja en sus manos.
—Con permiso, majestad —susurra con miedo.
La deja sobre una mesita de noche y sin más sale de la habitación como si su vida dependiera de ello.
Al cerrarse la puerta, le doy vuelta a la silla para quedar frente a ella, me doy media vuelta y voy por la bandeja y me doy cuenta de que es sopa; la tomo entre mis manos y siento cómo me qu