JADE AL-QALA
Me quedé un momento más, perdida en mis pensamientos, acariciando la madera de los muebles, sintiendo una paz inmensa que me llenaba el pecho, hasta que unos pasos suaves y conocidos me sacaron de mi ensueño. No tuve necesidad de girarme para saber quién era; conocía ese caminar silencioso y fiel mejor que el mío propio.
—Sabía que la encontraría aquí, mi señora... —dijo Amina con esa voz suave y cariñosa que siempre me ha acompañado, asomándose por la puerta con una mezcla de dulz