JADE AL-QALA
Cuando Hassan finalmente desenterró su pasado, un torbellino de comprensiones me asaltó. Aquel miedo que tanto había percibido en él, de pronto, tuvo rostro. Pero el alivio de la verdad venía teñido de un amargo regusto: su cobardía, sus mentiras, su obstinado silencio… eso era lo que mi corazón aún se negaba a perdonar. Me habló de aquella vez que desapareció, dejándome a solas con mi incertidumbre, y la razón de su huida. Un fuego lento se encendió en mis entrañas; era la rabia,