CAPÍTULO 49. LO QUE UN DÍA TUVIMOS
—Es verdad que cuando te busqué el día de tu boda, llegué con la intención de hacerte pagar por la muerte de Jacob. —Tomó asiento frente a ella—, desde ese momento luchaba por la extraña simpatía que me atraía a ti.
Antonella rodó los ojos.
—Eres tan buen actor —refirió—, sabías que estaba sola, que no contaba con nadie, y que al venirme contigo, estaba traicionando a mi gente, a mi padre, que no podría volver a Italia, porque ellos se encargarían de acabar conmigo —pronunció con voz temblorosa