CAPÍTULO 50. FLORES Y UN ALVARADO
A la mañana siguiente, cerca de las 9:00 am, Antonella se puso de pie, se dirigió a ducharse, para intentar despejarse del cansancio que sentía al no haber dormido mucho. Tomó el hábito que se había retirado para poder dormir la noche anterior, y lo volvió a usar. Cepillo sus dientes y su cabellera, y descendió para pedirle a Iñaki que la llevara al convento.
Al no escuchar nada de ruido en la planta baja, lo buscó en la habitación, luego de tocar por unos segundo y no obtener respuesta, abrió