Gerald Cole solicitó una reunión privada un jueves por la tarde, y Ryan estuvo a punto de no asistir.
—Nunca pide reuniones privadas —dijo Ryan, de pie en el estudio con el mensaje aún abierto en su teléfono—. Nunca conmigo. Siempre se las pide a Adrian. En treinta años jamás me ha pedido verme a solas.
—Tal vez precisamente por eso deberías ir —respondió Elena.
Ryan la observó durante un largo instante. Finalmente asintió y se marchó.
El despacho de su padre no había cambiado en años. La misma