Elena cambió de atuendo tres veces antes de decidirse por algo sencillo.
Gerald Cole había pasado demasiados años rodeado de apariencias como para no reconocer de inmediato su ausencia, y ella quería precisamente eso: que lo notara. Quería que comprendiera, desde el primer instante, que no era otra pieza moviéndose sobre el tablero de la familia Cole.
El restaurante que él había elegido la sorprendió.
Era pequeño. Tranquilo. Sin lámparas de araña. Sin un maître que reconociera a todas las perso