Porque me importas, Antonio → Antonio. Me importa tu bienestar, y no puedo soportar verte en dolor o en peligro. Me importas” murmuró mientras sus lágrimas caían libremente.
Antonio se acercó y le limpió las lágrimas con el pulgar.
“Deja eso, odio verte llorar,” dijo con franqueza.
“Entonces deja de hacerte daño, o no podré soportarlo,” Maya → Maya hizo un puchero con los labios.
“¿Significa que me has recordado?” preguntó Antonio, y ella parpadeó.
“En realidad, veo a un niño cada vez que tengo recuerdos, pero su rostro está borroso,” dijo Maya.
“Entonces te daré tiempo para recordar. Espero que lo hagas,” respondió Antonio.
El doctor había dicho que no debía forzar su mente, por eso él no le presionaba para que lo recordara. Le daría el tiempo que necesitaba.
Maya lo miró y agarró el borde de su falda.
“En realidad… ¿yo…?”
“¿Qué?” preguntó él.
“¿Puedo… uhm… besarte?” preguntó Maya, y Antonio se sorprendió al principio.
“Está bien si no quieres besarme,” seguía diciendo ella, cuando A