DENTRO DE LA SUITE DE ANTONIO*
—Dios… te extrañé tanto —dijo, sentándose sobre sus piernas, mientras la mano de Antonio acariciaba su cintura.
—No sabes cómo sobreviví allí. Cada vez que cerraba los ojos, te veía… y cuando los abría, te extrañaba aún más. Dormía solo para soñarte. Ahora que por fin te tengo entre mis brazos… —murmuró Antonio, con emoción en sus ojos.
—Hagámoslo otra vez —susurró Maya, mordiéndose el labio inferior.
—¿Hacer qué? —preguntó él, alzando una ceja.
—Lo de la última v