Maya solo lo miró, completamente sin palabras.
La mente de Maya corría sin control.
Intentaba procesar todo lo que sentía. No sabía qué decir. No sabía cómo reaccionar.
Una parte de ella se sentía atraída por la intensidad de Antonio, pero otra se sentía sofocada por su control.
—Antonio, yo… —susurró.
Pero él no la dejó terminar. La tomó de la cintura y la acercó a él. Sus ojos ardían con una pasión feroz. Sus labios rozaron los de ella, enviándole un escalofrío eléctrico por todo el cuerpo.
Maya sintió cómo sus defensas comenzaban a desmoronarse… perdiéndose lentamente en la profundidad de sus ojos.
Y en ese instante… supo que estaba en problemas.
En serios problemas.
¿Este demonio se estaba enamorando de ella? ¿Era algo bueno… o era una tragedia esperando explotar?
Los ojos de Antonio se clavaron en los de Maya, su mirada ardía con intensidad. Caminó lentamente hacia ella, dejando solo centímetros entre sus rostros. Maya sintió el calor de su respiración sobre su piel.
Antonio la b