Ella ha regresado… y él tiene todo el maldito derecho a tenerla.
MOMENTOS DESPUÉS
Maya acababa de ser dada de alta y estaba más que sorprendida cuando Antonio la jaló hacia un abrazo.
—Gracias por volver a mí… he pasado por un infierno buscándote, y tú simplemente tuviste que caminar frente a mí. Nunca, nunca voy a dejarte ir —soltó Antonio, y Maya lo miró.
¿Acaso este demonio se había golpeado la cabeza o algo así?
Recordó cuando él le preguntó… ¿Nos hemos visto antes?
Y luego… ella no pudo recordar nada. Solo sabe que se desmayó justo en sus brazos.
—¿Qué quieres decir con que pasaste un infierno buscándome… y que nunca vas a dejarme ir? —preguntó Maya.
—Porque eres mía… —Antonio lo soltó antes de darse cuenta, y Maya alzó la ceja.
¿Cómo pudo olvidar que ella sufría de pérdida de memoria?
Maya estalló en carcajadas.
¿Se estaba burlando de él? ¿Su dulce niña lo estaba provocando?
—Olvidé… te vi llorando antes —dijo ella y volvió a reírse.
¿Qué era lo gracioso?
—Bueno, Don… si no quie