Mundo ficciónIniciar sesiónNoah es un hombre desconfiado y terco, se ve en la obligación de buscar una nueva niñera cuándo él y su empleada, tienen un accidente de auto, que la deja fuera del trabajo por un tiempo. Elizabeth, una mujer dulce, que ha sido malentendida durante los últimos meses y fue despedida injustamente, va al hospital al enterarse del accidente de su amiga y tiene un encuentro, poco agradable con el jefe de su amiga. ¿Qué sucederá cuándo estás dos personas se conozcan y les toque vivir bajo el mismo techo? Él necesitaba una niñera. Y ella necesitaba un empleo. ¿Qué podría salir mal si unimos a dos personas con secretos y mentiras?
Leer másLes habían robado la calma por un momento, pero antes de eso, nadie pudo negar que se odiaron, pelearon y sí, también se amaron. No fue un amor a primera vista y mucho menos uno de novela. Tuvieron algunas trabas, pero lograron al final, estar juntos.No esperaban tener una relación y mucho menos, formar una familia. Noah y Elizabeth eran tan diferentes, que al final del día, se complementaban. Además de Damian, ahora también estaba ella, que era quien lo hacía más humano. Dos meses después del encierro de Aurora, todos en la mansión, lograron respirar y darse cuenta de que ella, no iba a volver a salir de la cárcel. Elizabeth tenía cinco meses de embarazo y su bebé, no tenía ánimos de mostrarse ante los ecos. No había manera de lograr descubrir su sexo. Piernas cerradas, cada vez que su ginecóloga trataba de verlo. Damian y Noah, estaban seguros de que sería una niña, pero Elizabeth, presentía que sería otro niño. Su barriga no era muy grande y estaba arriba. Lo único de lo que es
La situación en el colegio fue completamente controlada por la gente de Noah. Ellos sabían que debían hacer con Aurora y Alexis. En el hospital estaba Noah recibiendo atención médica, después de negarse completamente, porque no quería separarse de Elizabeth, pero ambos, tenían que recibir ayuda. Él tuvo que recibir sutura, pero la suerte había estado de su lado. La bala entró y salió, sin hacer ningún tipo de daño. En el caso de Aurora, ella sí tenía daños en su cuerpo. No se culparía a Noah porque se tomó como defensa personal. Damian se encontraba con Gabriella, esperando a que su padre se sentara, Todo era una locura, pero el niño se estaba tranquilo. A diferencia de Noah, que no podía caminar de un lado al otro. —Noah... —el detective lo llamó—. Siento mucho venir en este momento, pero quería darte información sobre lo sucedido. —Claro, te escucho —las manos del castaño, no lograban estar tranquilas. Estaban llenas de la sangre de Elizabeth y su hijo. Su corazón dolía de so
La cuenta regresiva para todos ya estaba dada. Noah había escuchado la conversación, para cuando recibió la llamada de Aurora. Después de todo, era su hijo al que estaba lastimando. ¿Por qué ella no sentía remordimientos o dolor al verlo llorar? ¿Tan mal hombre y esposo había sido con ella? Noah tenía tantas preguntas, que le parecía inhumano, que justo una madre, atentara contra su hijo. Él entendía que podía haber hecho todo mal, pero era su sangre. Noah no podía soportar ver a su hijo con gripe, porque ese malestar apagaba a su amado hijo. Pero era increíble que Aurora no pudiera sentir nada. Tres años tenía Damian cuando ella fingió su muerte... —Noah, nosotros estaremos cerca. No creas que dejaremos que Elizabeth salga herida —le informaba Liam. —Era francotirador en el ejército, así que un movimiento pequeño lo notaré y daré de baja a quien me ordenes —intervino Ethan. Noah estaba agradecido de las personas que lo acompañaban, pero él solo quería sacar a su mujer y a sus h
Elizabeth estaba en silencio viendo como la persona que ella, una vez quiso, se había convertido en alguien tan repugnante. No podía entender o tal vez, no quería entender que ese sujeto, guardara tanta maldad.Ella no lloraba por más que así lo deseaba. Su orgullo, sus deseos de ver como ese hombre se hundía, no la dejaba respirar. Tenía tanto miedo de hacer algo y que Alexis tomara represalias contra Damian, que solo respiraba y tragaba.—Tengo hambre, Eliza —le susurraba Damian en el oído.No sabía cuánto tiempo había pasado desde que estaban encerrados en el salón, pero ella también tenía hambre. —Alexis, en uno de esos bolsos, hay unas galletas. Damian tiene hambre y...—¿Quieres que los busque? —se burló—. ¿Me estás pidiendo un favor ahora?—No. Solo que dejes que él vaya por sus galletas. Es pequeño todavía y no sabe aguantar lo suficiente —le explicó.Alexis tenía un bolso también, lleno de muchas cosas. Aurora le dijo que lo usara, pero se le había olvidado. Miró al niño y a
Último capítulo