En el cuarto día de confinamiento en el palacio de los muertos vivientes, finalmente logré hablar con Bia.
Bia es mi única amiga de verdad en la facultad. La única que quedó para contar la historia. Nos conocimos el primer día del primer semestre de Psicología, cuando fui lo suficientemente torpe como para volcar un vaso entero de café tibio sobre el apunte recién impreso de ella. Casi me mata ahorcada en la cafetería, pero, treinta segundos después, las dos estábamos riendo como dos locas dura