NARRADOR:
La noche era un manto de incertidumbre espeso y sin luna sobre la Residencia Lyon, una fortaleza de mármol y sombras que se alzaba como un desafío silencioso.
Nea se movía con una precisión escalofriante, su vestido negro mezclándose con la oscuridad, la pistola fría y familiar en su mano. A su lado, Cooper, un hombre de pocas palabras y lealtad probada, cubría su espalda con una profesionalidad sombría.
El grupo de asalto era pequeño, la élite. La distracción, el resto de los hombres