NARRADOR:
Semanas después
La primera luz de la mañana se filtraba por las cortinas, pintando la habitación con un suave resplandor dorado. Logan despertó con una sensación desconocida de ligereza.
Se estiró lentamente, sintiendo el cuerpo de Nea acurrucado a su lado y el peso cálido y pequeño de Oliver entre ellos. Ya no había un arma bajo la almohada, solo la promesa de paz.
Abrió los ojos. Nea ya estaba despierta, sonriéndole.
—Buenos días, Villano —susurró, con la voz aún áspera por el s