*Lyra*
La prisión apesta a óxido, miedo y viejas decisiones. Cada paso que doy resuena en las paredes como un eco de algo que no estoy segura de poder contener.
Tharion está de espaldas cuando llego al final del pasillo, rígido como si sintiera mi presencia antes de verme.
La maldita de Calista se burla de mi dolor y eso solo comienza a encender la llama de mi ira contra su descaro al atreverse a arrebatarme uno de mis niños.
—¿Qué haces aquí? —pregunta Tharion, sin ocultar la sorpresa en su v