**Lyra**
La lluvia caía en cortinas densas, empapándonos en segundos, pero no me importó.
Caminaba al lado de Krimson, sintiendo su presencia sólida a mi lado, asegurándome de no desplomarme bajo el peso de mi propio dolor.
Mi vestido, pegado al cuerpo por el agua, era lo único que tenía… eso y mi alma rota.
—Te voy a ayudar a abandonar la manada —dijo, su voz firme contra el rugido de la tormenta.
Negué con la cabeza, temblando, pero él no se detuvo. No pensaba dejarme sola, no esta vez,