**Tharion**
La sala del consejo huele a miedo disfrazado de preocupación.
—La Luna los bendice, pero la Luna también los vuelve peligrosos —dice Halrik, con la voz neutra pero los ojos fijos en mí—. Algunos entre el pueblo están empezando a murmurar… que la Luna actual, tu compañera, ha sido demasiado implacable.
Demasiado.
Demasiado salvaje.
Demasiado ardiente.
Demasiado Luna.
—¿Y tú? —pregunto con voz baja, aunque el poder tiembla detrás de mi lengua—. ¿Tú también piensas eso?
Halrik vacila.