Mi vida se había convertido en un diagrama de Venn sombrío. Era un círculo de supervivencia de Daisy y el bebé, y el otro era la exposición de Massimo. La intersección era el tiempo, un recurso que se agotaba a una velocidad aterradora, como la cuenta regresiva de una explosión nuclear. El diagnóstico de leucemia de Daisy, combinado con el embarazo en peligro, era la ecuación biológica más cruel que jamás había enfrentado.
La incertidumbre médica era un ruido blanco que contaminaba mi lógica y