Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de dejar New York para comenzar una vida nueva, Liz llega a Miami para encontrarse con un atractivo jefe, el detective que la ayudó y un espíritu que en vida destruyó su corazón pidiéndole incluso que cambiara su imagen y hasta su nombre. Keith Roman ahora estaba a su lado para protegerla y arreglar de alguna manera todo el daño que causó ayudándola a encontrar el verdadero amor. Nuevamente Liz deberá usar un nombre que no es el suyo, sólo que esta vez será para proteger su identidad.
Leer másEdan O’Connor conducía a alta velocidad por la autopista en su Ferrari, iba apurado hacia su trabajo, se le había hecho tarde discutiendo con su novia, Vivian, de nuevo.
Cómo siempre, ella quería que Edan se quedara durmiendo a su lado hasta tarde, pero él debía ir a trabajar. Aunque Edan era un hombre con recursos, tenía responsabilidades, además, el dinero no se hacía solo.Él estaba molesto con Vivian, esa mujer lo hacía perder las casillas, ella era malcriada y testaruda, pero cómo lo hacía enloquecer en la cama, por eso no era capaz de dejarla, él estaba loco por ella y aunque estaba molesto, de hecho, iba pensando qué detalle tener con ella para contentarla.Edan observó la hora en el tablero, era muy tarde, aceleró el auto. Él debía dar el ejemplo en la empresa y ser puntual, puesto que, actualmente, se desempeñaba como el CEO de la empresa INCAPITAL, dedicada a las inversiones, la cual fue fundada por su padre. Pero debido a una enfermedad cardíaca, Erick, el padre de Edan, se había retirado para ceder el puesto a su hijo.Esa era una empresa muy grande, con varias sedes y sus hermanos menores se hacían cargo de otras sucursales, pero la sede principal, había caído bajo la responsabilidad del hijo mayor.Una llamada resonó, Edan se detuvo en un semáforo y observó el tablero, era su madre, él suspiró frustrado, su madre Angélica, podía llegar a ser bastante… Absorbente. Pero tenía que contestar, si no se tendría que aguantar un jarabe de lengua después.Presionó el botón del tablero para contestar la llamada y al cambiar la luz del semáforo, arrancó.— ¿Edan?. — Se escuchó en el altavoz.— Buen día, madre.— Edan, es urgente. — Su voz sonaba quebrada.— ¿Qué sucede?. — Preguntó buscando un lugar donde detenerse, Edan tuvo un mal presentimiento.— Es tu padre. — Soltó la mujer en un suspiro.*Alma Contreras estaba en medio de una clase, apenas comenzaba el día y ya estaba cansada, últimamente se esforzaba el doble en todo. Entre la universidad, el trabajo como mesera y ayudar a su madre con los quehaceres del hogar, se sentía tan agotada.Pero no sé daría por vencida, sabía que algún día su esfuerzo valdría la pena y soñaba despierta con el día en que sería capaz de llevar a su madre junto a sus hermanitos a una nueva casa, lejos de su padre.Era increíble como ese hombre que ella tanto había admirado y que alguna vez fue amable, pudo haber cambiado tan drásticamente luego de haber pedido su empleo. Sí, pasó mucho tiempo buscando una nueva fuente de ingresos, pero ya había parecido perder el espíritu de lucha que él mismo le había inculcado a su hija desde muy pequeña.Ahora se dedicaba a nada más que beber y apostar. Y lo poco que sacaba de las apuestas lo usaba para comprar más bebida. No solo era eso, sino que últimamente se había puesto agresivo, parecía que el mundo en qué ahora él estaba, lo había consumido y terminado de convertir en una persona completamente diferente de quien Alma recordaba.Pero por lo menos, estaba su madre, Luz Rivas, quien ahora se había convertido en el pilar de la familia y trabajaba duramente desempeñándose en la limpieza de hogares para mantener a su familia.Alma estaba en medio de una clase y no se había percatado de la infinidad de llamadas perdidas que había en su teléfono celular, que estaba guardado en su bolso en modo silencioso.Al terminar la hora de clases y revisar el aparato, una fuerte corazonada la atacó, había demasiadas llamadas de su casa y del teléfono personal de su madre, algo tuvo que haber ocurrido.Desesperada, Alma busco un sitio aislado y llamo antes que nada a su madre, el teléfono fue contestado por una extraña voz.— ¿Buen día?. — Se escuchó al otro lado de la línea, Alma miró la pantalla, verificando que hubiera llamado al número correcto. Sí, era el número de su madre, puso el teléfono nuevamente en su oído.— Por favor con Luz Rivas.— Es usted su hija, Alma, ¿No es así?.— Sí.— Disculpe, nos hemos estado intentando comunicar con usted, mi nombre es Abigaíl, soy la enfermera de turno del hospital central, su madre está ingresada aquí.— ¡¿Qué?!.— Intentamos contactar a un familiar, llamamos al número que aparece registrado como casa, pero en vista de que el marido de la señora Luz está indispuesto y sus otros hijos son menores, ella nos indicó que podríamos comunicarnos con usted.— Sí, sí. — Alma sintió como su cuerpo comenzó a estremecerse y las lágrimas se le juntaban en los ojos. — Voy de inmediato. *Edan llegó al hospital central rápidamente, todos lo miraban sorprendidos, no todos los días se veía en un centro hospitalario público, a un hombre llegar en un Ferrari, usando un traje de diseñador.Corrió hasta la recepción, preguntando por el señor Erick O’Connor, la enfermera que se sonrojó con la sola presencia del hombre, lo envió hasta el tercer piso, su padre estaba ingresado en cuidados intensivos. Edan apresuró el paso y al entrar al pasillo indicado, vio a su madre hecha un mar de lágrimas, quien lo recibió con un abrazo.— ¡Mamá! ¿Qué fue lo que pasó?.— Tu padre… Tu padre tuvo un ataque. — Explicó la mujer entre lágrimas.— ¿Cómo está?. — Preguntó Edan separándola de su cuerpo, para verla a los ojos. Ella comenzó a negar al tiempo que las lágrimas salían.— Está muy mal, los médicos dicen que lo más probable es que no supere este episodio.— ¡¿Qué?! ¡¿Y qué hace aquí?! ¡¿Por qué no está en la clínica?!.— Íbamos camino a la empresa, él me insistió mucho en que quería pasar a dar una vuelta y cuando le dio el ataque… Este era el centro médico más cercano.Un médico se acercaba en ese momento, traía una carpeta en las manos, la cual revisaba con mucho interés y se detuvo frente a Angélica.— ¿Señora O’Connor?. — El médico la llamó y ella asintió. — Logramos estabilizar a su esposo, sin embargo, eso no significa que todo vaya a estar bien, por el momento, tenemos que esperar y confiar en que el señor O’Connor resista.— ¡¿Qué?! ¡¿Solo eso van a decir?! ¡¿Qué hay que esperar?! ¡Hagan algo!. — Interrumpió Edan, desesperado con la tranquilidad con que el doctor hablaba.— ¿Señor…?. — El médico lo miró con cierto recelo.— Edan O’Connor, soy hijo del paciente. — Se presentó, con cierto enojo, sin siquiera tenderle la mano.— Entiendo su preocupación, sin embargo, ya hemos hecho todo lo que está en nuestras manos, lo demás, queda de parte de él. — Terminó el doctor. Edan se pasó la mano por el rostro, frustrado.— ¡Tenemos que trasladarlo! Considero que aquí no están haciendo lo suficiente, necesito que preparen su traslado a la clínica inmediatamente, ¡Pagaré lo que sea necesario!. — Indicó Edan, mostrando su descontento.— Señor O’Connor, no se trata del dinero que tenga, su padre está en un estado muy delicado para un traslado, si lo hacemos, lo estaríamos condenando. — Refuto el doctor, disgustado.— Po… ¿Podemos verlo?. — Balbuceó Angélica, interviniendo. Ella sabía cómo era su hijo y seguramente todo terminaría en una discusión con el personal médico.— Por el momento, estará aislado y descansando. En cuanto sea posible, los haremos pasar. — Contestó el doctor, usando un tono un poco más apacible hacia la mujer.El médico se retiró. Edan volvió a abrazar a su madre, que comenzó a tener espasmos provocados por la crisis de llanto. La impotencia comenzaba a llenarlo, él deseaba poder hacer algo más por su padre.Luego de una larga hora en el pasillo, Edan decidió que necesitaba estirar las piernas, dar una vuelta por el lugar o hacer algo, lo que sea. Recordó que en la recepción había varias máquinas expendedoras, así que le avisó a su madre que iría por un par de cafés.Bajó y comenzó a servir los dos vasos, cuando por casualidad volteó hacia la recepción y vio entrar a una hermosa jovencita corriendo, ella llevaba ropa humilde y una mochila colgada en su hombro, por lo que, dedujo que seguramente se trataba de una estudiante, la joven se notaba desesperada. Ella llegó preguntando a la enfermera, quien le dio algunas indicaciones y de nuevo, salió corriendo hacia los ascensores.«Pobre chica» pensó Edan, sabiendo que quizás esa jovencita enfrentaría el mismo trago amargo que él estaba enfrentando, posiblemente una persona importante para ella, también estaría en una camilla, luchando.Al día siguiente Liz y Lily recibían un mensaje de texto de Howard “Por favor no vengan hoy, es importante que tomemos todos un descanso”Liz despertaba desnuda abrazada a Arthur y después de leer ese mensaje se propuso quedarse así al menos algunas horas.Recordaba en ese momento su llegada al departamento la noche anterior, no habían tenido tiempo de hablar, tal vez el miedo hizo que las palabras sobraran y le dieran paso sólo a la pasión que en ese momento se sintió tan necesaria.—¿Estás segura de que estás bien? —preguntó Arthur preocupado.—Estoy bien amor, pero aquí estoy si quieres revisar —dijo Liz mientras se abría la blusa —pero te aviso que debes revisar muy bien.Arthur solo sonrió y la abrazó fuerte y comenzó a besar su cuello y susurrarle en el oído —¿Está bien esta revisión?—Esta bien para comenzar, pero yo espero mas de usted mi guapo, sexy y romántico detective, espero un buen trabajo.—Golosa.Liz sólo sonrió y simplemente dejó caer la falda al piso, Arthur no pud
En la oficina, después de que Howard recibió las flores la verdad no sabía qué hacer con ellas, así que simplemente les quitó la tarjeta y decidió llevarlas el mismo, aunque durante esos minutos mientras iba de vuelta en el elevador trataba de tomar una decisión mientras se miraba al espejo del elevador con un gran ramo de rosas que había ordenado para Liz y de pronto cambiaba de idea.Por qué tenía que complicarse la vida con ella si había una chica frente a él todo ese tiempo que simplemente no se había dado la oportunidad de ver «Tiene personalidad, me gustó verla darle esa cachetada a Jorge y con la maceta en la mano simplemente me fascinó… hasta podría decir que se ve sexy enojada, ¿cómo nunca le vi esas piernas? soy un idiota, que manera de perder el tiempo»Al abrirse la puerta del elevador estaba parado con un enorme ramo de rosas, se detuvo frente a Lily y como un robot se las entregó sin decir una palabra, en su vida se pudo ver más estúpido que en ese momento, no sabía que
Arthur esa tarde había salido temprano al departamento que ahora compartía con Liz, algo en él le decía que no debía viajar, pero era importante terminar ese caso y aunque esclarecer la muerte de Roman no era algo que le agradaba, sabía bien que era lo correcto. Sólo empacó su bolso de mano con lo suficiente para dos días, habló con Ken y le dejó las llaves del que había sido su departamento.—Recuerda que necesito que estés al pendiente de Liz, algo me dice que no está segura —no podía dejar de sentirse preocupado.—Será como usted lo ordene jefe, prometo estar al pendiente.—Recuerda que si necesitas tiempo debes dejar a alguien, pero Liz debe estar protegida en todo momento ¿Quedó claro? —demandó Arthur con mucha seriedad.Antes de salir del departamento Arthur dejó una nota para Liz sobre la mesa.“Pelirroja por favor cuídate mucho, tengo un mal presentimiento y no quisiera viajar, pero a mi vuelta tenemos que hablar y tomar una decisión, te amo demasiado y no me podría perdonar q
Mientras tanto en la oficina de Howard la tensión se podía respirar, esos dos hombres que en algún momento de su vida fueron amigos hoy estaban frente a frente de una manera distinta, Jorge no podía ocultar el odio que sentía y que Howard nunca había podido ver y menos entender ni siquiera después de lo ocurrido el día de la boda. Mientras caminaba hacia su silla miró esas cortinas que nunca se atrevía a abrir y que en ese momento decidió presionar el control desde su escritorio para por fin dejar entrar la luz, por primera vez lo sintió una necesidad.Era extraño, algo estaba pasando en él y aun no lo entendía, quería sacar ese resentimiento que traía en el corazón quería impresionar a Liz, había sentido celos durante esos días, pero de pronto estaba confundido, no entendía que le sucedía con ella, tal vez por ser la primera mujer que lo trató sin miedo, por ser la única que no buscaba una relación, tal vez eso no era amor sino obsesión.«¿Por qué nunca me fije en Lily? ¿Será acaso
Mientras Lily repetía como un loro —Yo valgo mucho, yo valgo mucho.Vio salir de la oficina de Howard a una Alice que echaba chispas, iba reclamando mientras cruzaba la oficina —¡Me las vas a pagar Benjamín Howard!En ese momento Liz salía de su oficina y vio como Lily observaba a esa mujer casi con temor y justo cuando Alice la iba a enfrentar porque debía desquitar su furia con alguien, Liz dijo en voz alta con una sonrisa hasta maliciosa —¡Hay un baño público en el primer piso del edificio... nada más cuidado con el papel no querrá hacerse famosa aquí también!Alice debió aguantarse la rabia y mientras la puerta del ascensor se abría sólo se escuchó desde su interior —¡¿Qué fregados haces aquí?!Liz se detuvo por un momento, esa voz era nueva para ella, Alice sólo le devolvió la mirada con furia mientras entraba al ascensor —¡Quítate que no tengo tiempo para tus idioteces! —le respondió.El hombre cruzó la puerta… ahí estaba un tipo sin mucho chiste, aunque bien vestido «Este es J
Al momento de Liz ver a esa mujer frente a ella sintió que ahora si ardería Troya en esa oficina «¿Qué fregados hace está loca aquí?» pensó justo en el momento en el que Lily se acercaba a ella amablemente con toda su ingenuidad para recibirla. —¡Quiero ver a Ben! —dijo la mujer con tono altanero y con cara de desprecio en especial al ver Lily con ese estilo tan similar al de Liz. —¡¿Ben?!… ¡El señor Howard querrá decir! —respondió rápidamente Liz cuando la escuchó y después de respirar profundo y contar hasta 10 en tiempo récord dijo en un tono frio y cortante tan extraño en ella —¡espere ahí! «Aquí pasa algo, Luz no es así» pensó Lily mientras se sentaba viendo la cara de desprecio que le daba esa recién llegada y que en ese momento no lograba entender el por qué.Liz golpeó la puerta de Howard y dijo —jefe, tengo que informarle que su ex, ya sabe de quien hablo… la vieja y tóxica amiga de la gala está allá afuera preguntando por usted, bueno en realidad pidió hablar con… ¡Ben!H
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