Mientras tanto en la oficina de Howard la tensión se podía respirar, esos dos hombres que en algún momento de su vida fueron amigos hoy estaban frente a frente de una manera distinta, Jorge no podía ocultar el odio que sentía y que Howard nunca había podido ver y menos entender ni siquiera después de lo ocurrido el día de la boda.
Mientras caminaba hacia su silla miró esas cortinas que nunca se atrevía a abrir y que en ese momento decidió presionar el control desde su escritorio para por fin d