Mundo ficciónIniciar sesiónDebo casarme con la mujer ideal, con mi alma gemela, pero la maldita alma gemela romperá todas las reglas. Odio los compromisos, por eso mi madre, cansada de esperar, organiza un baile de emascarados para encontrarme una novia de la alta sociedad. Pero la chica que me hechiza no tiene invitación. Una mirada a sus ojos y sé que estoy en problemas. Quiero sentirla por todas partes, besar esos labios y tenerla en más de un sentido, para siempre...Pero ella corre. Agarro su mano, pero ella se aleja. El anillo que deja caer es la única evidencia de que nuestra noche juntos existió. Tengo que encontrar el dedo delgado que se ajusta a ese anillo. Tengo que reclamar... A mi ALMA GEMELA!. "Este sexy relato te mantendrá caliente por la noche y te enamorará de Luis Williams, queriendo ir con él a su mágica cama." Nota: Algunos capítulos finales contienen alto contenido sexual
Leer másEl sol se filtraba suavemente a través de las cortinas, pintando de tonos cálidos la habitación donde Helen y Luis descansaban plácidamente. Después de superar las tormentas de desconfianza, sus vidas habían encontrado una nueva calma, una serenidad que solo el amor genuino podía ofrecer.Helen y Luis, entrelazados en las sábanas, compartían risas suaves mientras el amanecer anunciaba un día lleno de promesas. El pasado tormentoso, con sus sombras de desconfianza, había quedado atrás. Ahora, su presente estaba marcado por la conexión profunda que habían forjado a través de la superación de adversidades.La habitación, impregnada de amor y complicidad, era testigo del renacer de la pareja. El embarazo de Helen había sido el lazo que fortaleció aún más sus lazos. Luis, con una mano sobre el vientre de su esposa, sentía la suave presión de su futuro, un recordatorio tangible de la promesa de nuevas vidas y de la posibilidad de redimirse.Ambos se sumieron en una conversación tranquila, d
Helen cerró la puerta de su oficina en el negocio de joyería, agradeciendo la ayuda de su empleado, Marco, mientras se apoyaba en el mostrador con una sonrisa agradecida. La torcedura en su tobillo la había tomado por sorpresa, pero la rápida acción de Marco le proporcionó un alivio momentáneo. La campana sobre la puerta sonó, anunciando la llegada de alguien más.Luis Williams entró en el estudio con una expresión seria. Sus ojos, normalmente cálidos, mostraban una mezcla de preocupación y confusión. Helen lo miró, sorprendida por su presencia."Hola, cariño. ¿Qué haces aquí tan temprano?" preguntó Helen, intentando ocultar el ligero dolor en su tobillo.Luis no respondió de inmediato. En cambio, sus ojos se posaron en la escena frente a él: Marco masajeando el tobillo de Helen con profesionalismo. La habitación estaba impregnada de esencias relajantes, pero la tensión de Luis cortaba el ambiente."Helen, ¿qué diablos está pasando aquí?" dijo Luis, su voz cargada de irritación.Helen
Helen Punto de VistaHabía sido un mes hermoso, el más hermoso de mi vida. Mi negocio iba muy bien. Esa tarde, llegó Luis un poco más temprano a buscarme. Tenía los ojos profundos y me miraba mucho los pechos. Yo era muy apetecible para él y él para mi....Fuimos al depósito de Mercancía y cuando quedamos fuera de la vista de las ventanas delanteras, me empujó contra la pared y me subió la falda. Su boca cayó sobre mis pechos y le creí cuando dijo que tenía hambre. Enrolló su lengua alrededor de mi pezón y luego tiró fuerte, chupando y mordisqueando como si pudiera devorarme. Buscó entre mis muslos y metió la mano bajo las panties, mientras yo sacaba su entrepierna y la acariciaba. Deslizó los dedos entre mis pliegues y encontró mi tierno clítoris que todavía estaba sensible de la noche anterior. Yo gemí y él sonrió.—Esta es mi chica. Voy a cogerte aquí en el depósito, no aguanto las ganas Helen, y quiero que jadees y grites de placer. —Se bajó los pantalones y salió de ellos.Sin p
Helen Punto de VistaRecordaba cosas que había vivido en aquella casa, donde trabajaba como asistente. Mi esposo, conocía ahora, todo lo que había pasado. Sus fantasías eróticas, eran muy divertidas y me hacían olvidar, lo que había vivido en un pasado lleno de superficialidad e incomprensión. Si había una cosa de mi trabajo que odiaba más que nada, era que tenía que discutir constantemente. Aquel día fue el cocinero de la familia Red, Jon Staff, quien se resistió. No podía culparlo. —¿Son conscientes de que no son las únicas personas en esta casa? No puedo cambiar toda la rotación semanal de desayunos sin preguntarle a su madre y ella se ha negado mil veces. —Sacudió la espátula en mi dirección, pero su ira iba dirigida a mis clientas, Mariel y Sadie Red.También eran conocidas como las gemelas Red, hijas de la famosa estrella de rock, Scott Red. Llevaban tres semanas actuando en un famoso reality sobre sus vidas; las tres semanas más duras de mi vida.El trabajo en sí no era duro,
Último capítulo