Selene se despertó muy desconcertada por lo que había pasado la noche anterior. Aún recordaba cómo su loba y Sombra habían tenido un encuentro apasionado; la intensidad de aquel momento aún resonaba en su mente. Mientras arrullaba a Aron, que se veía más tranquilo y recuperado, se sintió aliviada al ver que su pequeño había comenzado a tomar fuerzas. Por suerte, ya no había mostrado signos de agresividad, lo que indicaba que el bebé no se sentía en peligro.
Ella se encargaba de darle el pecho m