El fuego iluminaba los rostros de los lobos reunidos en el centro del campamento. Luca se mantenía firme, observando a los opositores que habían traicionado su liderazgo. Su mirada recorrió los rostros de aquellos que alguna vez juraron lealtad, deteniéndose en uno que lo llenaba de rabia y dolor: Ginebra. Esa miserable lo había traicionado y estaba intentando matarlo.
Ella estaba de pie junto a , el líder de los rebeldes, con una expresión de desafío y satisfacción.
—¿Ginebra? —preguntó Luc