La luna llena iluminaba el bosque, tiñendo de plata las sombras que se extendían bajo los árboles. Selene caminaba lentamente, sosteniendo la pequeña mano de Aron. A pesar de su agotamiento, mantenía una fachada de fuerza por su hijo, quien no debía percibir el caos que la consumía por dentro. Pero su corazón estaba roto. Cada paso que daba lejos de la manada era un recordatorio de la decisión de Lucas, de su traición, y del abismo que ahora los separaba.
—Tranquilo, cariño — Le dice ella mie