El aire estaba cargado de tensión en el claro de la manada. Lucas, el alfa, caminaba de un lado a otro en el interior de su cabaña, su mente un torbellino de pensamientos contradictorios. Frente a él, Damon, su beta y amigo más leal, lo observaba en silencio, esperando el momento adecuado para hablar.
—Damon, no puedo hacerlo —dijo finalmente Lucas, su voz quebrada por una mezcla de frustración y dolor—. Desterrar a Selene... es impensable. Ella es...
Se detuvo, incapaz de terminar la frase