El sol ya comenzaba a elevarse, pero Cassier aún seguía caminando por el borde de la carretera. Sabía que llevaba bastante tiempo avanzando, aunque no estaba seguro de cuánto. La única referencia que tenía era el incesante paso de aquellos extraños carruajes, aunque ya había perdido la cuenta de cuántos habían pasado junto a él.
Algunos lo hacían casi en silencio; otros emitían un estruendo que lo obligaba a cubrirse los oídos. Pero ninguno se había detenido.
Entendía por qué el portal estaba t