Serethia cerró los ojos cuando el sol acarició su rostro, después de varios días encerrada, su visión se resentía ante la presencia de tanta luz. Sin embargo, la molestia no le impidió disfrutar del aroma a tierra mojadas y flores.
Respiró profundo y permitió que la mezcla de olores la envolviera, relajándola, y por un instante disfrutó de lo diferente que era todo aquello a las paredes que la habían rodeado desde su regreso forzado al palacio.
Ya había pasado casi un mes desde eso, y una seman