Kennedy
—¿Me estás jodiendo, Ryker? ¡Bájame!
No ignoraba el hecho de que estaba viendo el trasero más perfecto que me había tocado ver en la vida, mientras golpeaba con mis puños unos músculos tan marcados que él probablemente ni sentía. Intentaba no pensar en la parte delantera de aquel lobo enorme. Específicamente en esa parte de su cuerpo que no dejaba de golpearme el tobillo.
—Ni lo sueñes, corderito, eres muy asustadiza. No me gustaría que salieras corriendo otra vez y te perdieras. Hay muc