Ryker
Todo aquel día había sido una montaña rusa de emociones. A eso había que sumarle que no había dormido y que mi lobo estaba preocupado por lo que fuera que había asustado tanto a Kennedy la noche anterior; gritó de tal forma que se despertó ella misma y a media casa de la manada.
Solo podía caminar de un lado a otro en mi cuarto, esperando alcanzar a escuchar algo de sus conversaciones. Era obvio que para los demás todo aquello era normal y cada quien seguía con lo suyo como si nada hubiera