Ryker
Todo aquel día había sido una montaña rusa de emociones. A eso había que sumarle que no había dormido y que mi lobo estaba preocupado por lo que fuera que había asustado tanto a Kennedy la noche anterior; gritó de tal forma que se despertó ella misma y a media casa de la manada.
Solo podía caminar de un lado a otro en mi cuarto, esperando alcanzar a escuchar algo de sus conversaciones. Era obvio que para los demás todo aquello era normal y cada quien seguía con lo suyo como si nada hubiera pasado.
Escuché que Rayna y Kennedy se estaban arreglando en su habitación cuando bajé para reunirme con el Alfa James y la Luna Beth aquella mañana. Me alivió un poco escucharlas reír juntas. Al menos le agradaba mi hermana.
“Tal vez eso haga que se ablande con nosotros”. Mi lobo sonó todo enamorado y cursi.
“Solo nos queda esperar”. Puse los ojos en blanco, porque tenía el presentimiento de que Kennedy tenía emociones muy fuertes y claras, y probablemente no nos pondría a mí y a la palabra “b