Tenía la esperanza de hablar con ella después de la cena de ese día, pero no creía que ni yo ni mi lobo pudiéramos manejarlo. Teníamos muchísimas preguntas, pero nuestras emociones estaban a flor de piel y no creía que fuéramos capaces de decirlas de una forma que nos dieran respuestas.
Así que dejé que Bennet se mantuviera cerca de ella, tal como lo había hecho desde que había llegado a nuestra manada, y yo me quedé fuera de su vista. Danny también había estado al pendiente de ella, pero afort