Capítulo 289
Cargamos el uno contra el otro y chocamos con un impacto que sacudió los huesos. Las mandíbulas buscaban agarre con cada mordida, las garras volaban. Era el más cercano a mi tamaño y velocidad, y me estaba dando pelea. Aún podía sentir a Greta. Necesitaba deshacerme de ese imbécil y encontrarla. Me necesitaba... ya. Con ese pensamiento, le abrí el pecho con las garras; su aullido involuntario de dolor me dio la apertura que necesitaba para cerrar las fauces en su cuello y desgarrar. Se desplomó