—No va a dejar pasar esto —dijo, mirándome y luego mirándolo a él—. Desde antes de Navidad —cruzó los brazos con esa mirada de quien ya lo sabe todo.
Los brazos de Ryker se tensaron a mi alrededor. No había hablado con ellos desde antes de que él me encontrara casi congelada en el bosque. Desde entonces no había tenido noticias ni tiempo para hablar, y francamente estaba harta de mentir diciéndoles que todo estaba bien, cuando era evidente que no lo estaba.
—Hablaremos de esto más tarde, corderi