Son las diez con cincuenta y nueve minutos de la noche del tercer día de luna llena, y todos los presentes aguardan en silencio. La tensión en el aire es palpable, como si el mismo bosque contuviera el aliento. La señal de la luna está por llegar, en un instante marcará el lugar preciso donde se materializará la arena "Ascenso de Luna".
Cuando el reloj dio las once en punto, los animales nocturnos del bosque comienzan a moverse nerviosamente, sus instintos le alertaban de lo que está por suceder