La mañana siguiente Vanessa llegó a la arena con una sonrisa reluciente, cosa que todos advirtieron, no era que ella fuera la más seria, pero ese día literalmente brillaba, saludó como de costumbre y comenzó el entrenamiento, sólo una cosa llamó la atención de Amira, fue que esta vez su maestra, no entrenó con ella, si no que fue una de las lobas quien combatió. - ¿Vane te pasa algo? – preguntó Amira.
La aludida solo movió la cabeza en señal de negación y agregando. -Todo está perfecto conmigo,