El segundo día de entrenamiento fue un verdadero desafío para Amira. Cada músculo de su cuerpo dolía de una manera atroz, producto de la intensa sesión anterior. David había hecho lo posible por cuidarla durante la noche, pero, aun así, su naturaleza humana la hacía mucho más vulnerable al agotamiento físico que cualquier lobo. Vanessa, al ver el estado de Amira, decidió optar por una rutina menos agresiva.
—Hoy vamos a enfocarnos en estiramientos y movilidad, para que tus músculos se relajen y