El aire se tornó espeso, la tierra temblaba, las sombras contenían la respiración y la Luna… la Luna miraba.
El círculo sagrado estaba listo, ni una hoja se movía; el mundo sobrenatural, entero, era testigo de lo imposible.
Dos hermanos, dos alfas, dos destinos y una sola corona.
El terreno sagrado fue preparado: una gran arena circular, tallada entre montañas, con los emblemas de los ancestros grabados en piedra. Mil sombras observaban desde los límites: aliados, enemigos, curiosos… todos conv