La brisa del anochecer aún rozaba las copas de los árboles cuando un cuervo metálico descendió en picada sobre la torre central del bastión enemigo. Sus alas resonaban como cuchillas rozando piedra viva, y el chillido agudo activó las runas de alarma. En menos de un minuto, toda la unidad de élite fue convocada a la plaza principal.
Nyra descendió las escaleras de piedra con pasos rápidos, Kaelen a su lado. Ambos intercambiaban gestos breves con los comandantes de vigilancia hasta que uno de l