El eco de las palabras de Briana aún flotaba en el aire, envueltas en falsa humildad, mientras sus rodillas tocaban el suelo y su rostro mostraba una súplica calculada. El temblor de sus labios era el de una actriz al borde del aplauso final, buscando redención ante un público que, por desgracia para ella, ya había visto demasiado detrás del telón.
Isabel estaba a un suspiro de caer en ese engaño. Parte de ella… la parte rota y necesitada, quería creerle. ¿Quién no quería recuperar a su madre,