La respuesta estaba en una caja que llevaba años sin abrir.
No lo supimos hasta dos días después.
Kael había revisado habitaciones, almacenes y listas de personas que podían haber entrado en el cuarto del guerrero.
Nada.
Demasiada gente.
Demasiadas posibilidades.
Nick estaba empezando a irritarse.
Se le notaba en la forma en que caminaba.
En cómo apretaba la mandíbula cuando alguien respondía:
—No recuerdo.
Yo intentaba mantenerme lejos de todo.
No funcionaba.
La carta llevaba mi nombre.
Mi rep